Clic, cloc... la sangre gotea sobre el blanco mármol,
el silencio le golpea en la cara, el temor se refleja en los azulejos,
amarga situación.
El espejo roto llora por todo lo que guarda en su interior,
el cepillo de dientes sufre culpabre por haber sido un día la ayuda para la provocación.
El dolor se cambió por el oxígeno, como agujas entre los pulmones...
Asfixia rodeada de cuatro paredes torturadoras... nadie hace nada.
Lágrimas ante un reflejo distorsionado, una visión agonizante de sí misma,
una muñeca rota entre mil juguetes nuevos.
Princesa, como ella misma se llama, Mia, perdida en su propia pesadilla,
acorralada entre los obstáculos de su pensamiento, encerrada en su dolor,
golpeada por el inexistente amor hacia sí misma.
Autodestrucción...
Donde la sociedad provocó, su corazón creo dolor y ella... se transformó en su propio verdugo.
Princesa que por miedo a lo que los demás dijeran fue su peor enemigo,
que se clavó el puñal por no saber salir de la alta torre donde se encontraba, Pero...
lo intentó? puede, pero lo dudo
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